
Los Cubos de la Memoria son una de las obras artísticas más visitadas de Asturias y lo son, en parte, por su llamativo colorido. Las esculturas han sido decoradas por uno de los mayores artistas españoles del siglo XX, Agustín Ibarrola, y se han convertido en los últimos años en un auténtico símbolo de Llanes. Las obras en cuestión se hicieron tomando como base los grandes bloques de hormigón que constituyen la escollera del puerto de la localidad del oriente asturiano y utilizando pinturas especiales para que no sufran deterioros.
Llanes le encomendó al escultor y pintor vasco plasmar, según su propia interpretación, el paisaje, la cultura y el modo de vida de los llaniscos a lo largo de la historia, así como una visión del arte, el artista y la memoria del territorio, de ahí su nombre.
La obra se ha realizado en dos fases diferentes, aunque el paso del tiempo evidencia claramente cuáles son los más antiguos (los más próximos al puerto) y cuáles los nuevos (miran hacia la playa). El resultado es una combinación de colores, formas y dibujos abstractos que pueden ser apreciados tanto desde la tierra como desde el mar y también puede hacerse si tiene la posibilidad de sobrevolar la zona.
Eso sí, se pueden mirar, pero no tocar. Para evitar que sufran daños, más allá de los que el fuerte oleaje puede causar en ellos, se prohíbe el acceso de la gente a los cubos. Sin embargo, se pueden apreciar perfectamente desde el paseo marítimo y los miradores que se han instalado en la zona. Llegar hasta los Cubos de la Memoria es fácil, no en vano existen varios carteles indicadores a lo largo de toda la villa. Aún así, lo más práctico es acudir hasta el puerto deportivo y, una vez allí, basta girar a la izquierda, porque ya se pueden apreciar a la perfección.
Aunque los cubos de Ibarrola no pueden tocarse hay otros que sí, incluso devorarse. Se trata de los bombones que elaboran en la confitería Loyma (en la calle mayor) y que son reproducciones de los Cubos de la Memoria, aunque mucho más dulces. El establecimiento se ha especializado en hacer reproducciones dulces de otros elementos ilustres de la villa, como la basílica, el Casino o el Ayuntamiento, lo que da también buena muestra de que, en Llanes, además de la obra de Ibarrola, hay muchas cosas más por ver.
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