 El Aeropuerto de Asturias cuenta con 40 años de historia a sus espaldas aunque ha sido desde hace una década hasta ahora cuando se ha convertido en una de las principales puertas de entrada a la región. El abaratamiento de los billetes de avión y la llegada de las compañías de bajo coste al mercado aéreo español han supuesto un fuerte impulso para el aeródromo que, desde hace unos meses se encuentra inmerso en la crisis aérea que afecta a todo el mundo. Aún así, cada vez son más los viajeros que conectan Asturias con el extranjero, Londres y París principalmente. Las compañías que operan vuelos nacionales suelen ofrecer a menudo ofertas muy interesantes para quien quiere conocer Asturias sin necesidad de trasladarse en coche. Además, dado a sus pequeñas dimensiones, a pesar de que ha sido ampliado en numerosas ocasiones en los últimos años, es fácil moverse por el aeropuerto aunque no se haya pisado nunca. Aún así no falta ningún servicio básico, ni cafeterías ni tiendas en las que comprar algún regalo de última hora. La ubicación del aeropuerto es motivo de discordia desde hace muchos años, desde su misma inauguración. Se encuentra en la zona centro de la región, lo que lo convierte en un buen lugar desde el que partir a cualquier localidad del Principado. El aeródromo se encuentra en Santiago del Monte, una pequeña localidad de Castrillón que dista 15 kilómetros de Avilés y a una distancia de algo más de 40 kilómetros de Oviedo y Gijón.  Es algo que se ha de tener en cuenta ya que algunas compañías aéreas hablan erroneamente de que el aeropuerto está en la capital del Principado, cuando no es cierto y puede llevar a engaños. Eso sí hay un autobús, que opera la empresa asturiana Alsa, que conecta el propio aeródromo con las tres ciudades asturianas. Si uno quiere moverse por la región en un vehículo propio tampoco tendrá problema ya que nada más salir del avión uno se encuentra con cuatro oficinas de compañías de alquiler de coches ofreciendo su servicios. En el Aeropuerto de Asturias se puede ver también un vehículo también muy particular, aunque no se puede probar. Se trata del madreñogiro, inspirado en una gran madreña voladora que aparecía en Las aventuras de Pinín, una historieta de Alfonso Iglesias. Un empleado de las propias instalaciones aeroportuarias lo construyó hace treinta años y desde entonces se expone junto a los puestos de facturación. Foto1 Vía Aena Foto 2 Vía Flickr |