
Asturias cuenta con una riqueza mitológica que suele hacer las delicas de los curiosos y es una forma ideal de entretener a los niños. El pasado astur está repleto de leyendas, mitos y pasajes fantasiosos que durante siglos y siglos han pasado de padres a hijos conformando una historia paralela a la oficial. La mitologÃa nació, en un principio, de las religiones de los primeros pueblos que habitaron en Asturias. Con la llegada de los celtas los mitos existentes se transformaron para amoldarlos a la forma de entender la vida de los nuevos invasores. Lo mismo ocurrirÃa posteriormente con los romanos, los visigodos y la iglesia católica.
Fruto de toda esta diversidad de culturas han resultado los actuales mitos asturianos. Al margen de las numerosas leyendas que se han mantenido vivas gracias a la tradición oral, y ya en el último siglo a la escrita también, lo más destacado son las figuras que lo constituyen. A continuación os presentamos algunos de los más importantes.
La xana es como una hada asturiana, unida profundamente a las fuentes y el agua, donde se supone que guarda un importante tesoro. Son mujeres de gran belleza que encantan a los hombres. No pueden casarse con un mortal, pero sà tener hijos suyos, los llamados xaninos. Son incapaces de amamantarlos por lo que por las noches los cambian por los retoños de las mortales para que sean ellas las que los alimenten.
El cuélebre es una gran serpiente cuya misión es vigilar los tesoros de las xanas. Comen ganado e, incluso, humanos si se entrometen en sus dominios. Son inmortales y, con el paso del tiempo, sus escamas se convierten en gruesas e impenetrables al tiempo que tienen unas alas similares a las de los murciélagos, aunque más grandes, que les permiten volar.
El Nuberu es el dios de los vientos y las tormetas y se le suele representar como un hombre con espesa barba, vistiendo pieles de cabra y un sombrero de ala ancha. Su personalidad difiere en función de como se comporten con él los humanos. Si se le ayuda es bueno, pero si se hace daño a sus pastos puede resultar tremendamente dañino.
El trasgu es un pequeño duende que se suele representado con rabo y cuernos. Tiene la mano izquierda agujereada y viste traje y gorro rojo. Es muy travieso por lo que, en ocasiones, causa importantes destrozos. Pero, sobre todo se dedica a trastornar la vida de la gente de la casa en la que vive. Cambia cosas de lugar, se mete con el ganado, despierta a la gente mientras duerme,… Si está de buen humor puede ser un gran aliado para arreglar y limpiar la vivienda.
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