
El concejo de Ribadesella, situado al este de Asturias, guarda uno de los mayores santuarios de arte paleolítico de toda Europa. El complejo de cuevas existente aquí fue excavado por primera vez en 1899. La más famosa de todas debe su nombre al integrante del grupo espeleológico Torreblanca, Celestino “Tito” Bustillo, quien falleció días más tarde del descubrimiento en accidente de montaña.
Corría el año 1968 cuando este equipo descendió a través de una de las simas llamada Pozu de la Cerezal y se toparon con un extraordinario conjunto de figuras grabas y pintadas sobre las paredes de la cueva. Hoy por hoy los expertos consideran que Ribadesella no fue sólo un santuario prehistórico ocasional, fruto de asentamientos de corta duración, sino una de las cunas de las civilización paleolítica, con generaciones y generaciones de hombres que crecieron y se multiplicaron en torno al estuario del Sella durante un período de 25000 años.
Tito Bustillo, que se encuentra en el macizo de Ardines donde se agrupan unas 10 cuevas todas ellas habitadas en el Paleolítico, forma parte de una red de cavernas conectadas entre sí. La cueva tiene 12 conjuntos de grabados y pinturas, distribuidos a lo largo de 800 metros. Se accede a ella a través de un túnel abierto en 1970 por el Patronato de Cuevas Prehistóricas de Asturias.
El Sector Occidental del complejo corresponde a una cueva de boca cegada por un hundimiento ocurrido hace miles de años. Subsiste en esa entrada primitiva el recuerdo arqueológico de la estancia en el lugar de grupos de cazadores y recolectores de finales del paleolítico Superior (también conocido como periodo Magdaleniense). A los restos de alimentación, en particular huesos de ciervo fosilizados y también conchas de moluscos recolectados en la costa cercana, se suman instrumentos de piedra y objetos óseos cuidadosamente decorados (espátulas, un bastón con adornos incisos…) y, como más destacada, la pequeña escultura que reproduce la cabeza de una cabra vista de perfil.
Es precisamente en el Sector Occidental donde se conservan las muestras artísticas más espectaculares. La llamada Galería de los caballos, en la que abundan las composiciones grabadas sobre la roca, atesora distintas figuras de dicho animal junto con las de algún gran bóvido de los tiempos glaciares (uros o bisontes), y la de un reno. Por la similitud técnica y estilística que ofrecen todas esas representaciones se las puede considerar como contemporáneas.

En el Panel Principal se puede encontrar el conjunto plástico de mayor complejidad de la cueva. Allí se entremezclan y superponen diferentes formas y estilos: figuras pintadas en rojo negro, otras grabadas con trazo simple o múltiple además de composiciones bícromas a las que se les aplica también el grabado, áreas de la roca raspadas para resaltar ciertas composiciones, etc.
La sala del Panel Principal conoció al principio motivos pintados en rojo, hoy en día irreconocibles. Fueron después pintados sobre aquellos algunos signos, también rojos, para recibir a continuación varias imágenes de animales de color negro (un caballo, un uro, un bisonte, ciervos). Posteriormente se fue complicando el panel con el añadido de figuras grabadas (varias cabezas de cierva, por ejemplo).
Al Sector Oriental se llegaba primitivamente a través de la gran boca próxima a la orilla del Sella que conocemos como la Cuevona. La comunicación primitiva entre las cuevas occidental y oriental se hallaba dificultada por diversos accidentes naturales, reducidos ahora por las obras de acondicionamiento de las galerías para su exhibición turística.
La caverna de la Lloseta se encuentra en la parte superior de Tito Bustillo, a la altura de la galería central de los caballos. Ambas cuevas están comunicadas a través de un orificio abierto en el entramado kárstico. La Lloseta, por otro lado, se encuentra a escasos 300 metros del también singular Camarín de las Vulvas, un espacio donde los motivos simbolizan la fecundidad de la mujer, y es una de las escasas muestras sexuales femeninas de arte rupestre conocida por los académicos.
Las actuales infraestructuras de visita a la cueva, la carencia de instalaciones museísticas, así como el cupo limitado de visitantes por día y por año, constituyen los principales llastres para la promoción turística de este extraordinario yacimiento. Esto ya ha conducido en Ribadesella a la formación de una plataforma ciudadana para la defensa del patrimonio y su potenciación cultural. Sea como fuere, la cueva está catalogada dentro del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde el año 2008.
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