Manzanas en Villaviciosa

Si uno piensa en sidra y un lugar en el que se realiza lo primero que se viene a la mente es Villaviciosa. Transitando por sus pueblos se extienden plantaciones y plantaciones de manzanos, conocidos en Asturias como pomaradas. Así, no es de extrañar que sea el concejo asturiano que produce más sidra al cabo del año ni el que acoge a la mayor parte de las empresas sidreras de la región. Entre todas ellas hay una que destaca por encima de todas, la que dio fama mundial a la sidra champanada: El Gaitero.

Mención especial merecen los diversos eventos que a lo largo del año se organizan en Villaviciosa teniendo a esta bebida como protagonista. Es el caso del Festival de la Manzana, declarada ya hace años como Fiesta de Interés Regional, y en la que se rinde homenaje a las tradiciones más arraigadas coincidiendo con la temporada de recolección, a primeros de otoño.

Importante es también el certamen de rescanciadores de sidra que se celebra todos los meses de septiembre (esta edición ya pasó) y en el que se dan cita los mejores echadores del jugo de manzana de Asturias. Así, tampoco es de extrañar que Villaviciosa sea la capital de la conocida como Comarca de la Sidra, de la que forman parte también Colunga, Sariego, Bimenes, Nava y Cabranes.

Eso sí, no se puede pensar que manzanos y fábricas de sidra es lo único que se puede encontrar en esta villa, sino que hay muchas más cosas. Para comenzar en este concejo se encuentra una de las iglesias más destacadas del prerrománico asturiano. Se trata de San Salvador de Valdediós, que aún hoy acoge ceremonias religiosas y es cuidada por la orden de monjes que viven en un monasterio cercano que se construyó años más tarde. San Juan de Amandi o Santa María de la Oliva son también otras iglesias del concejo que merecen una visita.

Otro de los símbolos típicos de la villa es su ría, considerada el estuario de mayor riqueza biológica de Asturias. Se extiende durante ocho kilómetros, desde el puente Güetes hasta la playa de Rodiles. Cuenta con su propio observatorio, desde el que se pueden controlar unas 150 especies animales de lo más variado.

La artesanía de Villaviciosa fue, años atrás, un motor económico, aunque ahora se ha convertido más bien en una atracción turística. El azabache (piedra de color negro mate y propia de Asturias), la madera, la cerámica o la marroquinería son algunos de los materiales que se trabajan de modo habitual en la villa.

Foto Vía Flickr

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