
Todo lo que rodea a la sidra es un ritual, desde su elaboración, mayándose en el llagar hasta en el momento de beberla, apenas segundos después de ser escanciada. A pesar de sus orÃgenes ancestrales y su elaboración casi manual y propia de pequeñas producciones, en los últimos años la bebida por excelencia de los asturianos se ha ido profesionalizando. Hasta hace apenas unos años todas sus botellas eran prácticamente iguales, sin etiquetas ni control de ningún tipo sobre su fabricación, embotellamiento y distribución.
Desde el año 2002 las cosas han cambiado y ahora todas las que se comercializan van acompañadas de su respectiva etiqueta, en la que se informa de que goza de Denominación de Origen, obteniendo el mismo reconocimiento y reputación que otras bebidas, como pueden ser los vinos de La Rioja o los quesos de La Mancha. Los nuevos tiempos no sólo han permitido más garantÃas en el consumo de la sidra, lo que repercute también en que se extienda a otros paÃses, sino la creación de nuevas variedades, que permiten disfrutar de esta bebida en diferentes ocasiones. Actualmente el Consejo Regulador de la Sidra diferencia entre tres tipos:
Para disfrutar de cualquiera de estos tipos de sidra lo fundamental es la materia prima, ya que sin una buena manzana no puede conseguirse una buena sidra. Y este año ha habido buena cosecha, según han indicado los productores, buena parte de los cuales se encuentran en Villaviciosa. Ahora tan sólo falta esperar a que la sidra fermente en las barricas y, en apenas unos meses, comprobar, escanciando unos culines, cómo ha salido la sidra de este año.
Foto VÃa Flickr
Pulsa aquà para imprimir este artÃculo

