
Asturias tiene sorpresas, hermosas sorpresas. Una de ellas es la que ahora mismo presentaremos, a saber, el Parque de la Prehistoria de Teverga, un lugar donde podremos ver, descubrir y disfrutar el arte rupestre europeo y la prehistoria de una manera un tanto diferente.
Este parque tan sólo queda a 40 kilómetros de Oviedo y alberga en su seno las más relevantes muestras del arte parietal paleolítico del continente europeo. Aquí se podrá disfrutar, detenerse y vislumbrar un patrimonio de incalculable valor cultural que nos dejaron nuestros ancestrales tatarabuelos del Paleolítico Superior en las paredes de estas cuevas, abrigos y otras superficies.
El Parque de la Prehistoria está situado en un valle de gran valor ecológico que nos hace todavía más propensos a hacer volar la imaginación y combina de manera perfecta con el rigor científico que se concibe el aspecto museográfico.
El que visite el parque verá que el objetivo de los responsables es que disfrute, que tenga tiempo y voluntad de contemplar paisajes, que pasee por el bosque para poder respirar una atmósfera un tanto olvidada por la sociedad de hoy, de que pueda conocer las peculiaridades de dicho bosque hoy y en épocas paleolíticas. También podremos conocer los rastros que dejaron nuestros antepasados, cómo era y por qué comenzaron a pintar sus cuevas o hacían grabar las rocas de sus campos. En fin, comenzando por contemplar la impresionante belleza del arte rupestre que se manifiesta a través de reproducciones fascisimilares, copias, fotografías, maquetas, recreaciones y reconstrucciones, podremos entender la esencia del paisaje que nos rodea y así poder conocer más la Asturias que visitamos.
En fin, un estupendo lugar para toda la familias, para los que les guste la historia como para los que no tengan gran interés en ello. Visitar el Parque de la Prehistoria de Teverga nos puede ayudar un poco en nuestra búsqueda eterna de identidad, nos podrá ayudar a hacernos una idea general e incluso despertarnos ciertos instintos de nuestros antepasados. Es un lugar donde disfrutaremos del lugar pero también aprenderemos de nosotros mismos. Un lugar para el entretenimiento, el disfrute y la reflexión y es que es esto precisamente lo bueno que tiene este lugar, a saber, que a cada cual le da lo que quiere, que cada cual lo percibe como quiere.