
El turismo rural ha sido una de las innovaciones más importantes en el sector nacional en los últimos años. No en vano ha sido aquí, en Taramundi, donde se originó esta modalidad turística. Además, ha sido uno de los motores que han insipirado un cambio total en la economía asturiana. En las dos últimas décadas el sector servicios, y especialmente el turismo, se han convertido en un importante motor para la región. Los establecimientos han sabido convertir el lema ‘Asturias, paraíso natural’ en un novedoso sistema de alojamiento que ha conseguido establecerse como todo un éxito.
Las pequeñas viviendas, normalmente perdidas por algún pueblo próximo a montañas y valles, hacen las delicias de los numerosos visitantes que cada año se acercan hasta Asturias. El ambiente y la tranquilidad que se suele respirar en estos establecimientos choca frontalmente con la prisa con la que se vive en las grandes ciudades. Así, no es de extrañar que la mayor parte del turismo rural proceda de Madrid, así como regiones más cercanas como Castilla-León o Galicia.
Las casas rurales asturianas se ubican, en especial, en el entorno de los Picos de Europa, por lo que se convierten en el destino ideal de los amantes de los deportes al aire libre. Senderismo, mountain-bike o bajar un río en canoa son algunas de las posibilidades que se ofrecen en el entorno de estos alojamientos. Si no se quiere nada tan atrevido puede optarse por dar relajantes paseos o disfrutar de un buen libro al amparo de un fuego en la propia casa rural.
Además, hay que tener en cuenta que Asturias no es una región de grandes distancias, por lo que estando alojado uno puede trasladarse a otras localidades para hacer turismo. Normalmente, si estáis alojados en un pueblo de los Picos de Europa apenas tardaréis menos de una hora en acercaros hasta sitios como Cangas de Onís o Covadonga.
Eso sí, es recomendable acudir en vuestro propio vehículo, o bien alquilar uno, dado que el transporte público no llega hasta las pequeñas poblaciones en las que suelen ubicarse las casas rurales y tampoco existen facilidades para moverse de un sitio a otro después de llegar. Es una de las ventajas del turismo rural, que apenas os encontraréis con tráfico, pero también es uno de los inconvenientes que tiene refugiarse en lugares tan alejados del mundanal ruido, que en ocasiones se llega a estar prácticamente incomunicado.
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