
Nada más leer el titular pensaréis que a qué viene hablar de playas cuando estamos a menos de un mes de entrar oficialmente en el invierno. Pues es un momento como cualquier otro, es más para algunos mejor que otros. Existe cierta leyenda urbana en Asturias por la que se dice que la temperatura del agua está más acorde al ambiente en invierno que en verano. Vamos, que está igual de frío en una época que otra, pero que como fuera hace más frío el cambio se nota menos. Lo cierto es que yo nunca lo he probado, pero si alguno quiere, puede hacerlo. Se encontrará que no es el único porque son muchas las personas que mantienen la costumbre de bañarse en el mar Cantábrico, prácticamente a diario, con indiferencia de la época del año en que estemos.
Además, el otoño y el invierno son las épocas preferidas por los surfistas para practicar su deporte favorito en las playas asturianas. No se encuentran con bañistas, como suele ocurrir en verano, las olas suelen ser más voraces y los trajes de neopreno que utilizan les protegen de las bajas temperaturas. Algunos de los arenales más buscados por los surfistas son los de Salinas, en la zona centro, las de Llanes, en el Oriente y las de Tapia de Casariego, en el Occidente. Esto no quita para que sean numerosos los arenales asturianos que resultan excelentes y que tienen esta cualidad reconocida mediante diversas marcas.
La más distinguida es la de las Banderas Azules, que otorga la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor, organismo dependiente de la Unión Europea. El pasado verano otorgó once de estos galardones a otras tantas playas, así como otras seis a instalaciones relacionadas con el litoral asturiano, reconociendo que son espacios que se caracterizan por cumplir con diversos criterios de legalidad, accesibilidad, sanidad, limpieza y seguridad, así como, la disponibilidad de una información y gestión ambiental adecuadas. Este año se han entregado dos estandartes más los que recibidos el año pasado por el Principado, muestra de que existe cada vez un mayor cuidado con el litoral.
Con sus 17 Banderas Azules Asturias se ha convertido en la octava comunidad autónoma con más distinciones de este tipo. Las playas que mantienen el galardón son las de Rodiles (Villaviciosa), La Aguilar (Muros del Nalón), Arnao (Castropol), El Borizo y Toró (Llanes). Por otra parte, hay varias incorporaciones a este listado de arenales y que son Salinas (Castrillón), La Cueva y Cadavedo (Valdés), San Pedro de Bocamar y La Concha de Artedo (Cudillero) y Sablón (Llanes). El puerto de Gijón, por su parte, fue la única infraestructura de estas características que recibió un distintivo como este.
Asimismo, cabe destacar otras cinco instalaciones, al margen de espacios marítimos, que se hicieron también con la Bandera Azul. Se trata del Museo de Anclas Philippe Cousteau, en Salinas, el Centro de Visitantes del Cabo de Peñas, el Aula del Mar de Llanes, el buque Creoula, utilizado por la Universidad Itinerante del Mar y, como novedad, el aula didáctica Los pixuetos y la mar, ubicada en la antigua rula de pescadores de Cudillero.