Como bien es sabido, la sidra es uno de los signos de identidad más genuinos del pueblo asturiano. Por eso, el museo que presentamos a continuación se afana en presentar las facetas que intervienen en su elaboración, cuyo consumo es generalizado en Asturias a partir del siglo XVIII como consecuencia de la recuperación costosa de su propio ecosistema.
Así, uno de los rasgos de originalidad del museo es su intención de hacer participar al visitante en el proceso de hacer, con sus propias manos, la sidra.
La visita pues, comienza en la polinización del árbol y acaba en la mesa de una casa asturiana. Todo este recorrido se hace para conocer a fondo qué procesos intervienen en la elaboración del producto y cómo influyen en la calidad final de la rica bebida.
Y es que la sidra es todo un arte. Servir la sidra en el vaso no sólo se convierte en necesidad sino que en arte y rito. El objetivo de dejar caer la sidra desde cierta altura es despertar el carbono endógeno y volatilizar parte del ácido acético de la bebida. El secreto se encuentra en favorecer la formación de burbujas de anhídrido carbónico y aire al romperse el líquido cuando golpea con las paredes del vaso.
La recreación de un lagar sirve en el museo para mostrar las herramientas y utensilios que pertenecieron al siglo XIX y XX en su relación con la sidra. No falta tampoco la recreación de los ambientes en los que se acostumbra a consumir, a veces en exceso, esta bebida, lugares como bodegas, chigres o sidrerías.
Así pues, visitar Gijón quiere decir algo más que visitar sus monumentos o playas, sus museos o sus atractivos de piedra. No, visitar Gijón quiere decir también introducirse en la tradición de asturiana más profunda, que por ser ciudad no pierde en absoluto, quiere decir visitar el Museo de la Sidra y tratar de concebir el por qué de esta bebida, su popularidad, su producción en masa, su presencia en cualquier evento social del pueblo asturiano.
La sidra es ella sola un elemento constitutivo de la sociedad asturiana, bebida que se sirve en cualquier mesa, rica o pobre, grande o pequeña, y bebida que hace amistades entre lugareños y visitantes, muchas veces vehículo de intercambio de experiencias entre locales y turistas. Si tenemos nuestro alojamiento en Asturias, y queremos hablar, conocer a los lugareños, nada mejor que invitarles a una mesa con sidra de por medio.
Foto Vía: Macroshots