
¿Os apetece pasar una noche de diversión como si estuvierais en Mónaco o Las Vegas? Pues acercaros a Gijón. La ciudad cuenta desde hace unos años con el Casino de Asturias, el nuevo local de estas características que existe en la región y que cuenta con numerosos aficionados tanto dentro como fuera de la región.
Además, no sólo se trata de un lugar en el que jugar y apostar, sino que esto se complementa con una amplia oferta cultural, musical y gastronómica.
Aún así, la sala de juego, que ocupa dos plantas, es lo más llamativo del Casino, especialmente porque hasta ahora el único lugar en el que se podía apostar en Asturias era en los típicos y anticuados bingos. Cuenta con mesas de black jack, póquer sin descarte, punto y blanca y ruleta americana y francesa. El horario de apertura de esta zona es de cinco de la tarde a cinco de la madrugada de domingo a jueves y los viernes, sábados y vísperas de festivo el cierre se produce una hora más tarde.
Además, en un piso inferior a todas las mesas de juego hay una sala de máquinas, que abren al mediodía y cierran en el momento en el que se abren las otras salas. En total cuenta con medio centenar de máquinas de rodillos mecánicos, video poquer o multijuegos.
El aspecto lúdico del Casino se complementa con otras zonas, como la sala Acapulco, en la que se organizan bailes y actuaciones musicales. También es importante, desde el punto de vista gastronómico el As de Picas, el restaurante del Casino en el que se ofrece comida de la mejor calidad a todas horas.
Las instalaciones del Casino se complementan con un aula de formación en la que reciben instrucción tanto los trabajadores actuales, como los futuros. Y en lo más alto del edificio se encuentra el Centro de Interpretación del Cine en Asturias, en el que se proyectan películas, se presentan libros, se organizan exposiciones o todo tipo de actividades que puedan estar relacionadas con el séptimo arte.
El Casino de Asturias se encuentra ubicado en el número 5 de la calle Fernández Vallín, a apenas unos metros del teatro Jovellanos y la calle Los Moros, uno de los ejes comerciales de la ciudad. Se trata de un viejo inmueble que cuenta con cinco plantas diferentes en las que se reparten diversas áreas cuyo único objetivo es la diversión de quienes lo visitan.
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