Luarca

Luarca, una ciudad pesquera, portuaria, una ciudad que cuando nos alejamos de ese puerto y nos adentramos en la ciudad vieja, no defrauda a nadie. Luarca tiene una serie de callejuelas estrechas y sinuosas, que de vez en cuando se detiene en preciosas plazas y edificios antiguos.

Al ir de un extremo a otro de la ciudad nos encontraremos con un camino que serpentea alrededor de Luarca. El telón de fondo de las montañas es precioso, y parece llevarnos hasta la playa.

Acercaros hasta la oficina de turismo de Luarca, que se halla cerca de una colina, en cuya cima se encuentra una capilla desde la que se puede obtener unas vistas maravillosas de la ciudad.

El puerto en sí es quizás la mejor zona de este pueblo costero. Los pequeños barcos de pesca que están amarrados nos dan un carácter muy popular. Es el mejor lugar para hacer unas fotografías. Y de noche, con la luz de las farolas, que parece que emergen del mar, la sensación de estar en medio del mayor de los placeres es lo máximo.

El puerto de Luarca es casi rectangular. Rodeado de casas de tejados grises, y el verde al fondo de la exuberancia de la naturaleza, lo hacen un lugar casi soñado. Y es que hay un lema en Luarca que dice el mar, el río y la montaña, porque Luarca lo tiene todo, un paisaje marino maravilloso, con acantilados, playas y la ensenada del río Esva.

En el interior de Luarca tenemos que visitar la Iglesia de Santa Eualia, cerquita del puerto, o la Ermita de la Virgen Blanca. Además, tenéis el Palacio del Marqués de Ferrera o la Casa Palacio de los Gamoneda, del siglo XVIII.

Realmente, no hay mucho que esperar para ir a conocer Luarca, un pueblo pesquero de gran belleza, en donde encontraréis calma, tranquilidad, paisajes típicamente asturianos, y una gastronomía excelente.

Foto Vía Euroresidentes

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