
Siempre he dicho que el paisaje asturiano es uno de los más impresionantes de España. Seguro que lo corroboraréis conmigo si en alguna ocasión tenéis la suerte como yo de disfrutar de los Lagos de Covadonga. De pequeño soñaba con ir algún día hasta allí, cada vez que veía las míticas etapas de la Vuelta Ciclista a España, y esos ciclistas pedaleando al borde de aquel cielo en la tierra.
Los Lagos de Covadonga se encuentran en el Parque Nacional de los Picos de Europa. Los lagos se hallan muy cerquita de Covadonga, concretamente a unos doce kilómetros.
La verdad que hay que tener un poco de cuidado en la subida, ya que la carretera es muy serpenteante, con curvas bastante cerradas. La maravilla del paisaje nos puede jugar una mala pasada si vamos conduciendo, así que paciencia, que al llegar las vistas valdrán la pena.
Si queréis, podéis parar un momento a mitad de camino en el Mirador de la Reina, desde el que se tienen unas vistas panorámicas impresionantes. Aún nos quedará un pequeño recodo hasta llegar a los Lagos de Ercina y de Enol, a más de mil metros de altura cada uno. Resulta impresionante contemplar el verde que se abre a nuestros pies desde el mirador. Respirar bien hondo, y notaréis el aire más puro que hayáis saboreado nunca. Eso sí, no hacerlo demasiadas veces, que ya aquí se nota un poco el frío.
Un poco más arriba, la carretera prácticamente se abre al primero de los lagos, el Lago de Enol. La primera vez que lo vi pensé si me encontraba o no en Escocia. La quietud de las aguas, tan profundamente azules que parecen oscurecerse poco a poco, resulta hasta inquietante. Son muchos los que fotografían el rostro del lago, jugando con las montañas que se reflejan en él.
Un poco más adelante nos encontraremos con el Lago de Ercina, que para mí no resulta tan espectacular como el Lago de Enol, pero también muestra un paisaje verdaderamente increíble. Aquí la naturaleza no parece tan misteriosa, ya que en muchas ocasiones se pueden ver patos y ánades reales nadando sobre las aguas.
Hay una pequeña cima, a la que se accede desde el Lago de Ercina, desde la que se pueden ver los dos lagos. Es el mejor lugar para pararnos un momento, y deleitarnos con la panorámica. Sin duda que el paisaje de Asturias tiene aquí uno de sus puntos culminantes.
Foto Vía Analzq