Fiestas de El Bollo

En unos días se celebrará una de las comidas más multitudinarias de cuantas se celebran en nuestro país.

Unas 20.000 personas se dan cita en las calles de Avilés para participar en un encuentro en el que vecinos y gente venida de diversos puntos de Asturias, y de toda España, se dan cita en las calles del casco antiguo. Es el acto más importante de las fiestas de El Bollo, que se celebran a primeros del próximo mes.

Se trata de unos festejos que se celebran inmediatamente después de la Semana Santa. No se sabe si el origen de estas celebraciones eran resarcirse de las limitaciones de las festividades religiosas, pero por lo que destacan es por ser un encuentro entre todos los vecinos de la villa. En este año se celebrará su 117ª edición y hoy, al igual que antaño, se mantienen vivas las tradiciones.

Comenzando por el desfile de carrozas elaboradas por los barrios y localidades cercanas a la ciudad. Los niños se visten con los trajes tradicionales asturianos y, al igual que antaño, se elige a las reinas de las fiestas que se llaman Xanas y Xaninas, en referencia a las ninfas de la mitología asturiana. Son niñas y adolescentes que se han de ver en los actos que se organizan durante los tres días que duran las fiestas de El Bollo, una de las más destacadas de las que se celebran en Asturias.

Y para conocer cómo era la vida antaño se organiza una feria de artesanos y también, este año como novedad, la de alfareros. La gente puede conocer, en la calle, el modo en que trabajaban y se ganaban la vida los antiguos avilesino. Misas, repartos de bollos ‘preñaos’ y vino, algo muy propio de las fiestas tradicionales asturianas, o competiciones deportivas son otras de las actividades que completan el programa.

Pero, como os decíamos, el plato fuerte de las fiestas es la Comida en la Calle. El Ayuntameinto de Avilés es el encargado de colocar sillas y tableros que sirven de mesa durante cinco kilómetros, abarcando casi todo el casco antiguo. Además, los más jóvenes, y los que no han reservado sitio, acuden a comer al parque de Ferrera, el pulmón verde de la ciudad.

Todos los comensales tienen en común la comida de la que disfrutan: empanada, tortilla, filetes empanados, bollos preñaos y postres típicos tradicionales. Todo ello, como no, se riega con sidra recién escanciada.

Foto Vía Wendypan

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