
Estamos en Semana Santa y como cualquier motivo es bueno para organizar comidas especiales imaginar todo lo que uno puede saborear siendo, además, fiesta. Hablar de todas las tradiciones gastronómicas asturianas de estas fechas daría para un post demasiado amplio por lo que nos centraremos en las de Avilés ciudad que, como ya os comentamos en otra ocasión, es de las que más se vuelcan en la celebración de la Semana Santa.
Y a fin de que todos aquellos que acudan a la villa asturiana para conocerla se vayan con el mejor sabor de boca posible hay varias jornadas gastronómicas de las que merece dar cuenta. La primera de ellas y más novedosa son los Menús de la Pasión.
Una veintena de restaurantes de la comarca los ofertan desde el 1 al 4 de abril y con varias variables. En Jueves y Viernes Santo el menú estará formado por aperitivos de Cuaresma, bacalao en sus diferentes recetas y variedades, postre de Pascua, vino, café y chupito. Los dos días del fin de semana el plato principal será cordero Pascual.
Además, durante esos días varios restaurantes de Salinas, ciudad que apenas dista unos pocos kilómetros de Avilés, ofertará las Jornadas del Bacalao, tal y como viene haciendo desde hace dos décadas. La libertad de los cocineros participantes es total, con la única salvedad de que el bacalao debe ser el producto estrella de todo lo que elaboren.
En Las Bárzanas, también localidad próxima ocurre lo mismo, pero con los mejillones. Como podréis ver en todos los menús predominan los productos del mar dada la tradición de no comer carne durante los días previos a la muerte de Cristo.
Estos días, en Avilés, puede disfrutarse de una de sus tradiciones más deliciosas: el Bollo de Pascua. Se trata de algo propio de esta ciudad y un producto que ya ha traspasado las fronteras de la comarca. La tradición manda que el Domingo de Pascua los padrinos regalen a sus ahijados un Bollo producto que, además, da nombre también a unas fiesta avilesina. Se trata de un mantecado, normalmente de varios pisos, y con decoraciones de chocolate.
Desde hace días ya pueden verse en las pastelerías de toda la ciudad y aunque, la tradición dice que debe ser un regalo de los padrinos, eso no quita para que quien quiera pueda comprarse uno y degustarlos con quien quiera. Incluso, si os animáis, podéis hacerlo vosotros mismos. Su receta es sencilla y basta con harina, huevos, azúcar y mantequilla.
Foto Vía Nayad3