

Si estáis en Asturias en estos días podréis disfrutar de unas de las fiestas más importantes del Principado Asturias y, sin lugar a dudas, la más colorista.
Estamos hablando de la fiesta de los Huevos Pintos, que se celebra desde hace muchísimos años en Pola de Siero, una localidad ubicada en el centro de la región. Si no conocéis esta festividad os resultará, cuanto menos, curiosa. Básicamente lo que se hace es exponer, vender y regalar los huevos que han sido previamente pintados artesanalmente.
Los dibujos suelen ser alusivos al concejo de Siero, del que es capital Pola, a Asturias en general o a tradiciones propias del Principado. Además de figuras y escenas típicas suelen escribirse frases o símbolos. La característica común a todas ellas son los colores vivos y variados que presentan. Los huevos, creados por la gente de la villa, se venden en puestos instalados en la calle que imprimen de un color especial a este popular mercadillo.
Además, con motivo de esta celebración, que dura varios días más coincidiendo con la pasada Semana Santa, se organizan actividades relacionadas con la gastronomía y el folclore. A lo largo de toda la jornada se suceden las espichas, las meriendas, las danzas o actividades propias de estas fiestas,como la subasta del ram. Como no, todo esto finaliza con una típica verbena, en plena madrugada.
La fecha en la que se celebran los Huevos Pintos de Pola de Siero varía de año a año, ya que es siempre el martes siguiente al Domingo de Pascua. Sobre sus orígenes poco se sabe, salvo que parece ser una fiesta que procede de Oriente. Se cree que nació en el siglo XIX, cuando llegaron a Siero gentes procedentes de distintos países de Europa para trabajar en sus minas.
Hasta finales del siglo XIX, los huevos se cocían con sarrio (hollín de las antiguas cocinas asturianas, en las que exclusivamente se quemaba leña de roble) y castañas, lo que daba a la cáscara un color oscuro. La invención de las anilinas dio paso a que se empleara este producto para el teñido de los huevos, coloreados con anilina, y al ser ésta muy fluida por estar disuelta en agua, se secaban muy pronto. A continuación, ayudándose de palillos punteados mojados en ácido nítrico, se escribían nombres, dedicatorias, dibujos, etc.
En la actualidad, la técnica de pintar huevos es el resultado de una gran evolución: se pintan con plumilla, acuarela y óleo. Éste precisa de una depurada técnica para plasmar sobre su superficie el motivo elegido, lo que reviste una gran dificultad, derivada no sólo de su irregular superficie, sino de la textura de la cáscara, que exige que la coloración se realice en caliente. Si os interesa aprender a pintar los huevos, podéis hacerlo, ya que habitualmente se organizan talleres iniciales.
Foto Vía FJParrillaPerez