
Las romerías son el mejor modo de vivir una fiesta en Asturias. En verano se convierten en algo frecuente y raro es el día en que no hay fiesta en alguna localidad del Principado. Hoy os vamos a hablar de una de las fiestas asturianas que a más gente congrega en una pradera.
Se trata del Carmín de la Pola, que hoy en día mantiene la misma esencia con la que nació hace muchos años atrás: una comida campestre de convivencia entre vecinos y, últimamente sobre todo, gente venida de fuera del Principado.
Esta fiesta se celebra el lunes siguiente del 16 de julio, por lo que cada año la cosa varía. En ese caso el Carmín de la Pola será el próximo 19 de julio. Ese es el día grande, pero es que ha ganado tanta fama que ahora los festejos se prolongan durante dos semanas, comenzando con el pregón.
Hay gran variedad de actividades, entre ellas podemos destacar: el día del niño, el reparto del bollu, circuito de Karts, cine en la calle, exposición de deportes rurales, el baile de la danza prima, fuegos artificiales. Como veis, un poco de todo y para todos los gustos.
Y centrándonos en el lunes del Carmín. Se trata de una fiesta local en Pola de Siero, localidad del centro de Asturias en la que se celebra, lo que favorece que todos los vecinos puedan salir a la calle para disfrutar. La jornada festiva empieza con el concierto de la Banda de Música en el parque Alfonso X. Y a las 5 de la tarde las calles de Pola de Siero se vestirán de fiesta con el tradicional desfile hacia el prao. La salida del desfile tiene lugar en la plaza de Les Campes, lugar donde tuvo su origen dicha fiesta.
De camino a la pradera la música de bandas, gaiteros y charangas acompañan el desfile en el que ya se pueden ver, y oler, las empanadas, tortillas, bollos preñaos y toda clase de delicias gastronómicas que se degustarán en la merienda. Lo habitual es que, una vez llegados al prao, los mozos locales suelen lucir un atuendo típico que consta de pantalones azules, camiseta blanca y pañuelo azul en el cuello.
Entorno al mantel y unas cuantas cajas de sidra, se reúnen familiares y amigos para pasar una tarde de fiesta hasta altas horas de la noche. Con la caída del sol, los romeros bajan del prao pidiendo a los vecinos que les echen agua desde los balcones y cantando, para cambiarse después y recorrer la zona de movida de la villa hasta altas horas de la madrugada.
Foto Vía Rebecuca