
La arrozada de Miranda es una de las fiestas gastronómicas más importantes de cuantas se celebran en Asturias durante el verano. Todos los años, a finales de julio, tiene lugar en Miranda, una pequeña parroquia rural de Avilés y en ella se dan cita numerosos vecinos y personas de las localidades próximas para disfrutar de una tarde de romería tradicional con un gran plato como telón de fondo.
Este año el Festival de la Arrozada se celebrará el 24 de julio, aunque desde una semana antes los festejos se pondrán en marcha en esta pequeña localidad. El encuentro gastronómico celebra este año su 32º edición, así que os podéis imaginar la solera que ya ha alcanzado en el panorama festivo asturiano. Cada año los xagos, nombre que reciben los cocineros de esta comida campestre, preparan unas 10.000 raciones.
Para tal cantidad de comida es preciso utilizar una paellera acorde, por lo que disponen de un recipiente de dimensiones escandalosas que precisa de grúas para ser colocado sobre el fuego. Las paletas con que se remueve, como no podía ser de otra forma, son acorde a ese tamaño, por lo que la imagen de la elaboración del arroz resulta de lo más curiosa.
Y el tamaño del instrumental se justifica por la cantidad de comida que se precisa. Habitualmente se utilizan 1.000 kilos de arroz y 500 kilos de carne (pollo y salchichas, principalmente). Todo esto va acompañado de otra serie de ingredientes como ajos, pimientos y guisantes asturianos, todo ello regado con un abundante caldo, en cuya elaboración se encuentra el secreto del sabor de la arrozada.
Mientras los maestros cocineros van preparando el arroz Miranda se anima con la presencia de numerosos comensales que calientan motores escanciando sidra mientras de la gigantesca paella sale un olor que abre el apetito en todos los alrededores. Una vez lista las raciones se paella se venden, a fin de obtener fondos para la organización de las fiestas, que continúan con actividades populares, como son las verbenas o las dianas floreadas.
La arrozada tiene otra vertiente más solidaria y de menores dimensiones. Días después a la celebración del Festival Gastronómico los xagós se acercan hasta un asilo cercano para llevar a los mayores varias raciones de arroz. De este modo, y aunque sea más tarde, ellos también disfrutan de los festejos con la comodidad de hacerlo en su misma casa y no teniendo que desplazarse.
Foto Vía Vanaclocha