El concejo de Aller está enclavado en el corazón de la Cordillera Cantábrica, en la zona centro de Asturias, limitando al norte con la localidad de Mieres. Esta zona ha estado ligada durante mucho tiempo a la siderurgia y a la minería, pero actualmente aparece muy apegada a la industria turística.
Numerosos hoteles y casas rurales surgen en el valle, para acoger al visitante, amante de la escalada, senderismo o de aquel que le gusta estar en contacto con la naturaleza, sin olvidar de los que sienten preferencia por el esquí, ya que a un kilómetro aproximadamente -del límite de este concejo-, aparece la Estación de Esquí de San Isidro, en la Comunidad de Castilla y León.
La orografía de Aller está marcada por el pico más alto: Pico Torres, con poco más de dos mil metros y el entorno está formado por bosques de robles, abedules y castaños, en cuyo interior albergan arándanos y zarzales; también se pueden encontrar alternados con los anteriores, bosques de avellanos y frenos. Muchos de ellos son de vital importancia, ya que sus frutos alimentan a muchas de las especies que habitan estos bosques.
Destacan sus ríos poblados de truchas, lo cuales antes de la construcción de las presas existentes hoy en día, eran remontados por salmones, es por ello que uno de los mayores atractivos de la zona es la pesca, aunque es difícil acceder a ellos, pero hay que decir que existen zonas de libre acceso, para practicar este deporte.
En la localidad de Pelúgano, en la base de Peña Mea y debido a las numerosas piedras calizas de sus montañas, ofrecen la posibilidad de realizar escalada por las muchas de las paredes existentes en la zona y lugares como Molleda, Cabañaquinta, Felechosa y Collanzo, principales poblaciones del concejo, invitan a la práctica del senderismo y al disfrute de la naturaleza.
Aunque lo más destacable de los montes de Aller, de septiembre a mediados de octubre, es el espectáculo de la berrea -es la época de celo de los venados- y el periodo más fácil para observarlos, ya que existe gran movimiento entre los ejemplares. El visitante puede ver de cerca las luchas de poder entre machos y los gritos que emiten tratando de atraer a las hembras y marcando su territorio.
Foto 1 Vía: adaminita
Foto 2 Vía: laxanda