
La Cueva del Buxu fue descubierta en 1.916 y declarada Monumento en 1.985, conserva pinturas y útiles que han sido fechados en el Solutrense, perteneciente al Paleolítico Superior -hace unos 18.000 años-; está situada en la localidad de Cardes, perteneciente al municipio de Cangas de Onís, en la comarca oriental de Asturias.
Los restos encontrados indican que la cueva era ocupada principios de la estación de verano por cazadores, que provenían de la costa y estaban especializados en la caza de ciervos y cabras y en la pesca del salmón, estos grupos han dejado numerosas huellas en la cueva como los útiles fabricados en hueso y piedra, restos de actividades realizadas en la cueva y de su alimentación, así como numerosos huesos de animales.
Entre los objetos encontrados, merece atención la escultura de un ave tallada en un colmillo de un oso de las cavernas. En la parte más profunda de la cueva se han hallado signos abstractos y pinturas y grabados de animales sobre las paredes. Destacan signos enigmáticos, grabados por los ocupantes del yacimiento arqueológico. También se encuentran manifestaciones del Magdaleniense inferior.

Entre las figuras animales destacan cabras pintadas en negro y figuras destacadas en el camarín más profundo de la cueva, que incluyen dos caballos grabados con mucho realismo y gran detalle y un gamo durante la berrea.
La formación caliza ha sufrido modificaciones, fruto de la erosión y del paso del tiempo, que ha incidido sobre las pinturas de la cueva y han recubierto los suelos con estratos estalagmíticos.
El primer grupo de elementos artísticos aparece en la primera galería, en ella se combinan las tres técnicas: raspaduras, grabados y pintura negra; se trata de un caballo incompleto y un grupo de cervidos, en el cual destacan dos hembras de ciervo.
En la siguiente galería se pueden observar muchos más elementos de gran calidad, entre los que se identifican dos caballos y una serie de signos rectangulares, que se repetirán a lo largo de la galería. En una zona de esta galería, alrededor de una cornamenta de ciervo, se pueden ver más de quince de estos signos y un signo en forma de E, de color rojo.
Por el reducido espacio interior, se ofrecen cuidados excepcionales a esta cueva, razón por la cual se permite un número limitado de visitas, que se reduce a veinticinco personas al día, en grupos de cinco.
Foto 1 Vía: Percherón
Foto 2 Vía: el-caminoreal