Avilés es una ciudad con un espléndido patrimonio, así como un casco histórico de gran interés. Conocer su casco urbano puede suponer una visita sorprendente, ya que podemos acercarnos a su pasado por todos sus rincones, como se puede apreciar en sus casonas y palacios, herencia de los nobles de la Edad Media y Moderna, así como otras realizaciones arquitectónicas, que aportan carácter a la ciudad de Avilés.
Son de destacar los soportales más famosos del Principado, que servían para acoger el mercado ambulante en la antigüedad, por donde discurren la calle Rivero y la calle Galiana. Muy cerca se halla el casco urbano, que propone al turista un recorrido singular para conocer el barrio de los pescadores, las iglesias de Sabugo, la plaza de los Hermanos Orbón o el Palacio de Camposagrado. Es la parte más cercana a los hoteles en Avilés.
La Plaza de España atraviesa las calles de la Fruta o la Ferrería, para adentrarse más tarde en el Parque Ferrera, que es el auténtico pulmón verde de la ciudad. Bien merece la pena visitar la antigua Iglesia parroquial de San Nicolás de Bari, el edificio de mayor antigüedad de la villa, que fue construido entre los siglos XII y XIII. Destaca por su interesante portada románica y su espléndida bóveda de crucería.
Por otra parte, la zona de la ciudad más moderna muestra el puerto y la ría. En los años 80 se inauguran el nuevo muelle pesquero, en cuya lonja se subasta casi el setenta por ciento de la pesca capturada en Asturias. Aquí se han recuperado más de cuatro kilómetros de paseo fluvial, que se suma al Paseo de la Avenida de Guadalhorce y a la senda peatonal entre San Juan de Nieva y El Arañón. Son casi seis kilómetros de nuevos espacios en el litoral de la ciudad.
En el Parque del Muelle se encuentra la escultura más conocida de Avilés, que representa la figura del marino Pedro Menéndez, y la escultura de La Foca, donde se rinde homenaje a este ejemplar, que apareció en el puerto avilesino en los años 50 y pasó en él una larga temporada. Aunque su máximo representante en lo que a construcción escultórica se refiere se puede apreciar en La monstrua, que supone la trasposición de la obra pictórica al volúmen, obra del pintor Carreño Miranda.
Está ubicada en pleno corazón del barrio marinero de Sabugo. La obra se completa con un mural posterior, donde se recoge la imagen desnuda de La monstrua, formando parte ambos cuadros del Museo del Prado y siendo esta estatua una de las más vistas y fotografiadas por los turistas.
Foto Vía: eurekareservation
Una pequeña corrección... la antigua iglesia de San Nicolás de la Villa no es la misma que San Nicolás de Bari (la antgua San Francisco del Monte) sino la actual de San Francisco Antonio o de los Padres Franciscanos y la que posee una excepcional bóveda de crucería del S XVII en su ábside es la iglesia de Santo Tomás de Sabugo y no la de Los Padres Franciscanos
Atte:
Albrecht Hariwald
Comentario por Albrecht Hariwald05-09-2011 @ 17:12